sábado, 23 de diciembre de 2017

El Diccionario 23.1

El Diccionario 23.1 - Marieta Pancheva - posverdad - postureo - palabras nuevas


Año tras año reorganizamos la realidad que queremos y renunciamos a lo que pudimos haber sido sin tiempo. Alzamos los brazos, imploramos comprensión, nos dividimos en el constante balanceo entre el buenismo y la aporofobia, entre la posverdad y el postureo. Nos volvemos biocidas, tachamos de perjudicial aquello que no conviene a la mayoría que creemos ser. Tenemos amigoviosy no sabemos si besarnos en la cara o en los labios”. Seguimos formando parte del heteropatriarcado que aún no incluimos como entrada en ese gran catálogo de voces conocido por DRAE. No sabemos si ya hemos dejado de ser el sexo débil o si ya somos algo más fuertes. 

Nos volvemos crackers más que hackers, piratas más que informáticos, extranjerismos más que palabras con tilde. No sabemos si irnos o ya estamos idos. Somos lo que creemos escuchar, lo que creemos haber oído. Lo que nos permite hablar sin fronteras. Somos tratamientos que anteponemos a los nombres que nos registran en este gran diccionario al que llamamos vida. Somos ños y ñas. Bocas más que notas. Nos describimos, debatimos, definimos. Transcurrimos entre la A y la Z, dejamos huella, adicionamos conceptos, enmendamos acepciones. Tramitamos síntomas, nos santiguamos, por gusto o disgusto, y seguimos aceptando palabros nuevos. Descambiamos vocablos, nos metacambiamos por otros discursos. Intentamos no cuestionar y en ocasiones nos reímos, porque si no, ¡manda uebos!

Y, por supuesto, damos la bienvenida a las nuevas palabras que seremos sin remedio:
                                                  

Los petardos que borran sonidos de ayer y acaloran el ánimo para aceptar que ya pasó uno más.

Los grandes diccionarios siempre me recuerdan a Mecano, pero ¡ojo!, Mecano me gusta.


Marieta Pancheva


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