miércoles, 11 de octubre de 2017

Japonismo



Verónica Calvo-haiku-tanka-senryu-poesía-Marian Ruiz



TítuloJaponismo
Autor: Verónica Calvo
Editorial: Tierra de Letras
Páginas: 75
Fecha publicación: 2016
ISBN: 978-84-945599-0-7
Temática: Poemario


Japonismo, de Verónica Calvo, es comunión y es mucho de atrevimiento. O no. Aunque cuando lo pedí en La Casa del Libro, el vendedor me dijo: «Hace falta ser muy valiente para escribir haikus sin ser japonesa, porque no es japonesa, ¿verdad?».

Sospecho que no en cuanto a su biografía, pero ¿qué decir de su alma? 

30

Soy japonesa

piel de nácar y seda

amo los Haikus


Descubrí a Verónica Calvo de esa manera en que me suceden ciertas cosas: sin el concurso de mi conciencia. No hace tanto y, sin embargo, se me pierde el instante. Quizá si entonces llego a estar familiarizada con los haikus, recordaría perfectamente olores, sabores y sensaciones, y el momento me hubiera prestado su teléfono, podría llamarlo ahora y me contaría...

Sé que me gustó un poema suyo y que le pedí permiso para ponerlo en nuestro Facebook de Frontera Esdrújula, como ya dije en mi reseña sobre su anterior poemario. Respondió que «la cultura es para compartirla». Eran versos de Las pequeñas esenciascuya lectura te recomiendo vivamente (tienes un anticipo en el vídeo del enlace). 

Desconozco si Verónica, cuando escribe, se propone objetivos o deja más bien que los objetivos la encuentren. Si es así, juraría que la sorprenden en ese lapso de tiempo en que contempla una flor, recorre una espesura boscosa o se deja envolver por los colores de la estación.

Desconozco si tiene la piel como asegura, pero puedo verla aspirar moléculas cargadas de otoño, átomos preñados de lilas o dejándose abrazar por el viento del norte mientras anhela besos imposibles; mientras yo hinco mi nariz en este poemario sintético y desnudo.

Desconozco si la poesía japonesa la buscó o si fue al contrario, así que estoy poco o nada contaminada por su historia y puedo hablar con libertad por lo que me llega de sus versos.


18

Fuerte aguacero

árida tierra nutre

feliz momento


Tomo la mano que me tiende ese haiku y siento el alborozo de la tierra árida embebida de agua. También para mí es felicidad. 

A lo nuevo llega Verónica por el camino de la forma; la forma se vuelve universal y salpica a quien lee sus versos. Me salpica a mí. Me conduce a experimentar.




Verónica Calvo-haiku-tanka-senryu-poesía-Marian Ruiz


He leído que la poesía japonesa entronca con lo sagrado. Haiku es palabra y es templo, una síntesis que aúna lo esencial e inaprehensible. Dicho de otro modo: es la entraña de lo presente, el instante venerable (el que se me escapa cuando quiero recordar cómo fue que di con un poema suyo). Solo puedo inclinarme adoptando ese gesto reverencial tan propio del asiático y dejar que el poema me cale.

Desde este baile de hojarasca me llega el arrebol del ocaso otoñal y el crujido de las hojas. Me devuelve al boscaje y a los días sosegados que, lejos ya de jolgorios estivales, se deslizan hacia el silencioso invierno:


22

Danza el otoño

bello es el ocaso ocre

alfombras rojas


Todo un triunfo lingüístico desde mi punto de vista y un homenaje a la sencillez.

No voy a contar qué es tanka, haiku o senryu, que tienen que ver con la brevedad, la intensidad y una métrica estricta. Lo cuenta ella en su introducción a Japonismo y, en todo caso, puede consultarse en Internet.

Lo que quiero contar yo es que Verónica consigue ir más allá de la lengua.


45

Amantes graban

nombres en la corteza

el árbol llora


Es difícil hablar de lo que no se puede hablar, de lo que ofrece una imagen estricta, austera. Obligarse a traspasar esa inocencia lingüística y rebasarla es forcejear con el raciocinio que busca someter la intuición para librarse de ella. Entonces es preferible decir de menos que de más.

Porque si la poesía en general remite al núcleo, este tipo de poemas es núcleo mismo.


48

Brisa marina

deja firma en mi pelo

con su salitre


Habla el objeto que no es cualquier objeto, sino la concha capaz de acercarnos ecos viejos. Más de una vez nos la hemos arrimado para escuchar el susurro del mar, aunque siempre fue discreta en lo que a hacer confidencias se refiere…


50

La caracola del mar

sabe secretos

pero ella calla


Y habla la luz del día cuando dicta su ley. A los amantes solo les queda la poesía para sobrellevar el desgarro de la separación.


16

La luz del día

separa a los amantes

tejiendo versos

a su amor clandestino

llorando su silencio


El contexto físico y bidimensional de los poemas es el poemario, pero la realidad tal como la percibe la poeta, se desdobla en mil detalles y se multiplica a sí misma, aunque en el acto de percibir tal vez la personalidad desaparece y solo existe un hecho: el que toma a la humana para ser. 

Y los poemas trascienden la linealidad de la página y ofrecen lo que de ningún otro modo podría ofrecerse: sabor, tacto, olor.

Imágenes. Efectos. Sonidos.

Por alguna razón me han elegido y descarto indagar por qué. Son versos que han venido para poner música a estos días que ya me invitan a mirar hacia dentro y en los que...


38

Duele la ausencia

corta como una navaja

tan hondo cala

hoy paso por la vida

como una sombra negra


Hemos quedado en vernos quizá en noviembre, su mes favorito y uno de los míos; quizá en alguna plaza de esta ciudad, quizá en alguna de sus islas verdes, para hablar de emociones y palabras, o para que sean ellas, las palabras, quienes hablen de nosotras.


9

Noviembre baila

entre brumas y frío

ocres naranja



Solo si noviembre no tiene inconveniente, si se vuelve por fin otoño con todos sus atributos y el calor y el jolgorio ceden su protagonismo. Solo si noviembre no se equivoca y confunde la estación. Estaremos atentas a sus indicaciones.




Verónica Calvo-haiku-tanka-senryu-poesía-Marian Ruiz


Marian Ruiz

8 comentarios:

  1. He de agradecerte esta sorpresa que me has dado, Marian, como he de agradecerte tu cercanía a mi persona y a mi poesía.
    La poesía japonesa entra o no entra, gusta o no, pero has captado la esencia de su espíritu.

    Gracias, siempre, gracias...

    Con mi cariño, un abrazo.

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    1. Sospecho que con toda la poesía pasa igual: entra o no entra. Y a mí la tuya, qué quieres que te diga, me entra. Confieso que no sé por qué me ha elegido y te aseguro que es así. Y descarto andar en averiguaciones, que tampoco añadirían nada. Es como pretender argumentar qué te enamoró de alguien.

      Como ya te dije en algún otro lugar, gracias por la materia prima.

      Un abrazo, Verónica, y a ver si noviembre... ;)

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  2. No conozco este libro pero sí el anterior y puedo decir que sus versos son espejos, se hermanan con el alma, te abrazan por completo... y se quedan.

    Uno siente que vive a través de la palabra porque es ejemplo y madura en cada verso para llevarnos de la mano a una realidad compartida.

    Excelente poeta es Verónica.

    Muy buena reseña.

    Felicitaciones.

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    1. Muchas gracias por tus palabras, querida Luján.
      Y sí, es una excelente reseña.

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    2. Coincido con tu mirada, Luján: Verónica sabe llegar al nudo, tocarlo, revelárnoslo, como posiblemente sabes hacerlo tú (me suena que eres poeta, también, ¿no es así?).

      Gracias por tu visita y por dejarnos tus palabras y tu reconocimiento.

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  3. Como si no estuviera ya convencido. Como si no conociera ya el talento de Verónica. Y aún así la reseñas con tanta pasión que me ha entrado hambre de esos haikus. Todavía más, se entiende. Creo que tú también te mereces un enhorabuena. Un abrazo

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    1. Hola, Sergio: esto acaba por ser una rueda de estímulos que se retroalimenta. ¡Gracias por la parte que me toca! Si ya conoces a Verónica, no necesitas más: Japonismo invita a ir despacio, a quedarse (ya me lo dirás).

      Un abrazo literario, amigo.

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    2. Gracias, Sergio, por apreciar la reseña de Marian y por lo que me toca.

      Abrazo.

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