miércoles, 18 de octubre de 2017

Alabar en público, corregir en privado


corregir textos-intransigentes textuales-grammar nazis-Marian Ruiz


Quienes trabajamos con el lenguaje solemos censurar la falta de reflexión a la hora de volcar comentarios en redes sociales o de expresarse a través de la mensajería instantánea. Desde nuestro punto de vista, el uso del lenguaje está por encima del trasfondo del mensaje y de la intención de quien escribe.

Verás: nos produce un orgullo íntimo ‒confesable entre iguales, exhibido entre desiguales‒ sabernos intransigentes textuales o grammar nazis. (Y si tienes tiempo y curiosidad, mírate también este vídeo, que no hay como poner humor para tomar distancia).

Dar con una falta de ortografía, un error tipográfico o un desliz semántico nos provoca un placer similar a anticipar quién es el asesino en una novela. O mayor. Yo, sin ir más lejos, confieso que se me saltan todos los puntos cuando leo:

«que te bas a quemar amiga mia bete de hay cuanto antes».

Lejos de animarme a salir corriendo de ese (hipotético) lugar que me quita la vida, me abalanzo sobre mi interlocutor para reprocharle lo nefastamente escrito que está su texto. ¡Ay de él como su advertencia haya sido, además, en público! Soy capaz de perderlo como amigo.


corregir textos-intransigentes textuales-grammar nazis-Marian Ruiz

Pero ¡cómo me haces esto, tú que te dices amigo mío!

Me lanzo sobre el teclado y aporreo:

«Me escribes de esta forma tan horrorosa que, lejos de aliviarme, me añades nuevos problemas. Doce palabras y ¡ocho faltas de ortografía! De haber pensado en mí y ser cierto tu cariño, tenías que haber escrito:

«¡Que te vas a quemar, amiga mía! ¡Vete de ahí cuanto antes!».


Hoy debe estar influyéndome la caída de la hoja porque me he puesto reflexiva. Y he reflexionado lo siguiente:

Trabajo con textos. Redacto contenidos para otros y corrijo contenidos que otros han redactado y que requieren pulimento. Me encanta hacerlo, sé hacerlo, sé dónde buscar, preguntar, cómo asegurarme, y todo ello me coloca, creo yo (y he aquí el tema de mi inquietud), en un lugar de responsabilidad.

Estos días, a raíz de lo acontecido con Cataluña, he visto (cosas que no creeríais…) cómo las dos Españas vuelven a helarse mutua y recíprocamente el corazón. Dos Españas en una doble versión nacionalista, opuesta, tirante e irreconciliable. Dos que se aborrecen porque cada una se siente en posesión de una única verdad posible, ergo defendible no a base de diálogo, sino de toneladas de testosterona y banderas.

Lo hemos visto en las calles y en las redes; en las redes, además, lo hemos leído: «aprende a escribir antes de decir sandeces en público», «si no sabes escribir, levanta tus sucios dedos de las teclas», «si no puedes con él/ella, métete con su ortografía», etc., etc.
Es mandar a la gente a regar. Y mandar a la gente a regar es una expresión que utilizo y que viene a decir en fino algo cuya intención no tiene nada de fina.

Y ya, mandar a la gente a regar en público, lo peta en las redes. El personal se viene arriba y te regala likes a porrillo.


corregir textos-intransigentes textuales-grammar nazis-Marian Ruiz
Uno de mis "en-red-ados" cada vez que mando a alguien a regar.
Detrás de él, todo el mogollón jaleando.

Total: hoy que es mi día de reflexión, voy a ponerme en claro algunos puntos para no perderme y que tampoco te pierdas tú:

A) La actitud de quienes aprovechan las redes para proferir insultos me parece abominable.

B) Esta actitud mía de enfrentarme a amigos por sus textos mal escritos disfraza un sentimiento de corte similar que viene a decir «yo soy mejor que tú».

C) Cuanto más likes recibo, más me crezco, más sube mi adrenalina y más me refuerzo en mis convicciones. Estoy a esto de salirme por el techo mientras ondeo un banderín.

D) Me paro y recuerdo mi intención cuando escribo: trascender la literalidad del lenguaje para llegar a mi interlocutor. Es un acto de fe en el lenguaje y, más aún, un acto de fe en quien me recibe.

E) Entre nosotros (mi interlocutor y yo) hay un acuerdo implícito de llegar a entendernos, luego, si lo que digo no conlleva cierto esfuerzo por acercarme y colaborar con él, ya me dirás para qué.


corregir textos-intransigentes textuales-grammar nazis-Marian Ruiz
Si no es para hacer algo juntos, para qué.

F) Mi conocimiento un poco superior a la media en un determinado campo no es para elevarme por encima de nadie, sino para actuar con mayor compromiso.

G) Tiene que ver con qué hago yo y por qué me comporto cual caníbal acosadora cuando el otro no se expresa con la limpieza que a mí me gustaría.

H) Estoy, además, lanzando un metamensaje más siniestro que me perjudica y nos perjudica a quienes nos dedicamos a esto. A saber: los correctores somos personas fanáticas con una misión evangelizadora y de expurgación. Es decir: somos la Santa Inquisición Lingüística.

(Y me horrorizo solita…).

I) Todo esto no puedo pensarlo y mucho menos escribirlo y permanecer indiferente. Ver implica adoptar medidas en consonancia, luego supone dejar de presionar y que cada quien escriba como pueda o como sepa; implica dejar de ser juez, hacerme cargo yo de mi malestar y no sumar mi malestar al de otros; desde luego, no para promover asonadas que la mayoría de las veces tienen que ver con frustraciones que deberían tratarse en otros contextos.

J) Implica contar que mi vocación y mi trabajo es corregir, sí, pero en privado; hacer limpieza para volver el texto fácil de leer, para evitar expresiones oscuras, ambiguas o desordenadas y que se convierta en una edición impecable. Pero solo cuando se me llama; no para hacer de este oficio un arma arrojadiza contra quienes, probablemente, si supieran escribir mejor, lo harían. 


corregir textos-intransigentes textuales-grammar nazis-Marian Ruiz
Aún hay quien piensa en el ideal de la educación como algo así.

La estadística de infantes escolarizados en España es casi del 100% (97,4% según el Instituto Nacional de Estadística), pero la educación no es un suero fisiológico inyectable en organismos ante el que todos reaccionan por igual.

Nos conviene reconocer que la educación, en lo tocante a las singularidades, tiene deficiencias, empezando por la propia sensibilidad de quienes se dedican a la noble tarea de estimular en los demás sus mejores capacidades. No todos están finos ahí.

Nos conviene admitir que la pretendida igualdad sigue siendo más teórica que práctica; que mientras siga habiendo docentes que pretenden clases uniformes donde impartir conocimientos de manera uniforme, no hemos entendido de qué va la vaina de educar.


corregir textos-intransigentes textuales-grammar nazis-Marian Ruiz
Esa soy yo con mi niña. No he salido muy favorecida en la foto. Lo sé.

Así que mi esfuerzo se va a concentrar en aceptar que cada quien hace lo que puede y que no es a mí a quien corresponde educar a otros (o cómo combatir la desidia de quienes saben y no hacen), sino educar-me en aquellos aspectos que reclaman mi intervención. Por ejemplo, mi vanidad, esa intrusa interesada en aparentar más que en ser, aun cuando tengo pocas razones para ser vanidosa.

Y por añadidura, para no seguir abonando ese sentimiento patrio reverdecido de que «o estás conmigo o estás contra mí» y de que si no haces las cosas a mi manera te conviertes en mi enemigo.

Mi apuesta es estar contigo sin dejar de estar conmigo y que esto nos sume a ambos, sin caer en eso que critico y que empieza a ser signo de estos tiempos: la irreflexión, la visceralidad, la intransigencia.  

No en mi nombre. No ahora que lo he visto.

Los tiempos son jodidos, pero juntos seguimos creando cosas hermosas y sigue habiendo un camino que confluye: un camino colaborativo que empieza en la propia casa, avituallándose con los mejores víveres y poniéndose en forma para una travesía que, después sí, continuamos juntos.

He dicho.


Marian Ruiz


PD. Una app en favor de la ortografía que bien vale tener en el móvil y que le pone humor a esto de escribir: Escribir bien es de guapas.

Así, sí. Con humor, siempre. 

3 comentarios:

  1. Mira que da gusto leer reflexiones que apelen a la empatía y no a la diferencia, y no digamos si están bien escritas, que es como decir que se entienden bien

    Excelente, Marina.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quiero decir Marian, claro. Disculpas.

      Eliminar
    2. Tolerar a los otros empezando por ver cómo actúo yo, Javier: me parece que esa es la tarea si quiero formar parte del grupo que pretende dejar el mundo un poco mejorado. Como decía Maruja Torres, no se consigue casi nunca, pero el camino vale la pena.

      Gracias por tus palabras. (Por supuesto, disculpado el baile de letras). :D

      Eliminar