sábado, 19 de agosto de 2017

Decía Joyce Mansour: "Olvídame Dios y que yo me acuerde".

Decía Mansour: "Olvídame Dios y que yo me acuerde"

Y el dolor no tiene prisa en marcharse.

Estos días en los que nos planteamos el porqué de las religiones y los porqués de tanto sufrimiento. Días llenos de adjetivos y de atemporalidad. De sacudida y de gritos. De abismos. De laberintos sin hilos que nos guíen hacia alguna posible salida. Hacia aquel que a veces nos habla y a quien nadie escucha más allá de los propios albedríos. Nunca libres.

Días de dolor por los que ya no están, por los que ya no somos, venidos de muchos lugares y sin posibilidad de llegar a otros. Días que no deberían haber existido, aunque esto significase que todos viviéramos un poco menos. Días que se van a seguir repitiendo hasta que nos demos cuenta de que somos nosotros, los humanos, los que nos matamos, nos devoramos, nos despedazamos. Nos roemos los huesos, escupimos nuestras carnes, nos escarbamos los ojos sin conseguir quedarnos ciegos. Para luego llorarnos sin prisa. Nosotros, los humanos, por llamarnos de alguna manera, que somos cada cuerpo inerte que dejamos, cada cuerpo que nos refleja. Y no nos damos cuenta de que ya hemos derramado suficiente sangre, de que la religión somos nosotros. De que somos los únicos animales que matan por matar y nos aclamamos superiores.

Superiores.

Y hasta los gatos nos ganan.

Marieta Pancheva


Olvídame.
Que mis entrañas inhalen el aire fresco de tu ausencia
Que caminen mis piernas sin buscar tu sombra
Que mi vista se torne visión
Que mi vida recupere aliento
Olvídame Dios y que yo me acuerde

……………………

No comáis los niños de los otros
Pues su carne se pudriría en vuestras bocas repletas.
No comáis las flores rojas del verano
Pues su savia es la sangre de los niños crucificados.
No comáis el pan negro de los pobres
Pues está fecundado por sus lágrimas ácidas
Y echaría raíces en vuestros largos cuerpos.
No comáis a fin de que vuestros cuerpos se marchiten y mueran
Haciendo germinar sobre la tierra en luto
El otoño.


Joyce Mansour, Gritos, Desgarraduras y Rapaces

2 comentarios:

  1. olvídame dios y que yo me acuerde...

    a mí también se me escapa en voz alta

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  2. Creo que se nos escapa a todos. En voz baja o en voz media.

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