sábado, 10 de junio de 2017

Siempre Poe

Siempre Poe- El cuervo, Edgar Allan Poe


Tuve un profesor que insistía en que los cuervos no eran bienvenidos en las portadas y entre las páginas de la buena literatura. Ni los cuervos ni los gatos negros. Porque no vendían. Porque daban mala suerte.

Tuve cerca a otro profesional que me invitaba a que dejase de leer lo que leía porque podría afectar a mi estabilidad emocional. Se había licenciado en Psicología.

Ambos me hicieron plantearme por qué los lectores se dividen en quienes eligen libros tristes y en quienes prefieren libros más alegres. Creo que tanto los escritores oscuros como los más claros son necesarios para la búsqueda del sentido de la vida. Me califico como una buena bilectora, situada justo en el medio, entre lo melancólico y lo humorístico. Me gustan tanto las lágrimas amargas que enseñan, como las que nacen de la risa aprendida. Soy de Terry Pratchett y de P. G. Hodehouse hasta la muerte. Pero aparte de Muerte de Pratchett, prefiero a aquella que nos sacude y nos permite reírnos cuando no estamos cerca, cuando no nos mira a los ojos.

Me atrapan los autores malaventurados y existencialistas. ¿Soy melancólica porque los leo o los leo porque soy melancólica?

Tengo muchos maestros, muchos por destacar y el primero que me viene a la mente es Poe. Siempre Poe.

Atrevido. Arriesgado. Poseído. Por el espíritu de la belleza.

Me gusta imaginarme sus ojos, aquellos “ojos grandes, a un tiempo sombríos y llenos de luz, de un color indeciso y tenebroso, casi violeta” que tanto admira Baudelaire.

Me gusta aquel “maestro desventurado a quien la inexorable Fatalidad ha perseguido encarnizada, cada vez más encarnizada, hasta que sus cantos no tengan más que un solo estribillo, hasta que los cantos fúnebres de su Esperanza hayan adoptado este melancólico estribillo: «¡Nunca! ¡Nunca más! »”. Me gustan los cuervos, los gatos negros, los cisnes negros de Poe.

Me gustan las preguntas que se hace Baudelaire en su Edgar Poe, su vida y sus obras.

"¿Existe, acaso, una Providencia diabólica que proyecta la desdicha desde la cuna, que con premeditación arroja a seres espirituales y angelicales en medio de entornos hostiles, como mártires en los circos? ¿Hay, pues,  almas sagradas, destinadas al altar, condenadas a encaminarse hacia la muerte y hacia la gloria a través de sus propias ruinas? ¿Perseguirá eternamente la pesadilla de las Tinieblas a esas almas que ha elegido?"

Y sigue.

"Su destino está escrito en toda su constitución, brilla con siniestro destello en sus miradas y en sus gestos, y circula en sus arterias con cada uno de sus glóbulos sanguíneos”.

Siempre Poe- Edgar Allan Poe- Gato negro

Hay  poetas que no encajan en tiempo y en sociedad limitantes.
 Me gustan los poetas que no encajan. Los poetas que desencajan, los poetas que desdicen lo dicho y provocan pensamientos arriesgados.

Me gustan los poetas y prosistas desdichados, aprendices de sí mismos y de otras almas que no ocultan sus penas. Fuera de la vida moral establecida. 

Me gusta Poe. Siempre Poe.

Y siento su soledad, su aliento alcoholizado. Me vuelvo vagabunda y acaricio cada esquina que retiene su sombra, creyente de lo inmutable.

Me empapo de su "exquisita delicadeza de sentidos a la que atormentaba la más mínima nota desafinada, una finura de gusto que se indignaba ante todo aquello que no gozaba de una perfecta proporción, un insaciable amor por la Belleza, que había adquirido la fuerza de una pasión enfermiza". ¡Qué bien lo siente Baudelaire. ¿Serían sus flores del mar tan bellas sin Poe? Siempre Poe.

Y sus pasiones. Su sosiego en la melancolía.

Incomprendido en su tiempo, desprestigiado, reprochado. Rechazado.
Incompatible e incómodo socialmente. Siempre enredado en ahogos económicos.
Roto por todos los convencionalismos que nunca le convencieron.

Excéntrico, incorregible.
 
Hipocondriaco. Delirante. Tremendo.

Delírium trémens. Enamorado.

Sobrehumano. Sobrenatural. Tenebroso y brillante.

Nervioso.

Angustiado.

Desgarrado. Con el corazón desgarrado por todas las mujeres a las que pierde y ama.

Bebedor devoto, que no bebe por placer, sino como un acto premeditado, preparatorio, esclarecedor. Como un medio y método para crear. Aprende a beber y hace vibrar todos los ecos de lo posible.

¿Qué enfermedad es comparable al alcohol?"  Su Gato negro lo sabe.

Su elección. Y su muerte, casi un suicidio experimentado desde hace mucho tiempo. Sinsentido que provoca la pérdida de la amada.

Siempre Poe- Edgar Allan Poe- Benjamin Lacombe
Ilustración: Benjamin Lacombe

Su sed de belleza, su divina arquitectura del eterno cuerpo femenino al que tanto adora, siempre velada por la irremediable melancolía. Todas sus mujeres. Todas sus mujeres enfermizas, moribundas o muertas. Todas sus mujeres pálidas y bellas, que también son él.

Su eternidad amada.

"Su elocuencia, fundamentalmente poética, cargada de método, pero, con todo, moviéndose al margen de cualquier método conocido, un arsenal de imágenes extraídas de un mundo poco frecuentado por la mayoría de las mentes, un arte prodigioso para deducir de una proporción evidente y absolutamente aceptable puntos de vista ocultos y nuevos, para abrir sorprendentes perspectivas, y en una palabra, el arte de hechizar, de hacer pensar y soñar, de arrancar las almas de las ciénagas de la rutina, tales eran las deslumbrantes facultades del poeta que muchas personas conservan en la memoria”.

Mágico. Solemne.

Casi perverso en sus cálculos de lo posible. Prodigioso para lo grotesco y lo horrible.

Malabarista de palabras y de vidas.

¿Cómo no reivindicarlo, sentirlo, morirlo? Si la muerte es parte de su vida y de sus mujeres.

Su ¡Nunca más! se convierte en su siempre. Siempre Poe.


Marieta Pancheva

2 comentarios:

  1. Fue el primer padre de Sherlock Holmes y desató demonios sobre la tierra mucho antes que Lovecraft y Ktulu. Fue también el primer astronauta y sondeó las abismos del mar antes que el capitán Nemo. Su imaginación desconocía límites. Tal vez ese fue su tormento: una mente que no dejaba de pensar cosas. "El vino es bueno, pero el whiskey es mas rápido"  -- cantaba Ozzy en su mantra para el suicidio. Jack London, imitándolo, había dicho que prefería ser un meteorito en la atmósfera quemándose en una estela segadora de colores vibrantes, antes de expirar lento y opaco. Me disfruto mucho su escrito mientras agito suavemente el hielo en mi vaso, bañado en vodka y jugo de arándanos. Perdone las redundancias.

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  2. ¡Qué maravilloso comentario! Un verdadero regalo que realmente me ha hecho sonreír.
    Gracias por tus palabras, Ricardo. Gracias por pasarte por este lugar y por conocer tan bien a esa mente maravillosa llamada Poe, padre de tanto y tan bueno.
    Gracias.

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