sábado, 27 de mayo de 2017

No es lo mismo editar que publicar

No es lo mismo editar que publicar- Marieta Pancheva- autoedición


No es lo mismo editar que publicar. Hay un alto nivel de desconocimiento alrededor del tema. Y si se toca el tema de la autoedición… el asunto se pone serio.

Recuerdo las prácticas que hice al finalizar el curso de Asistencia a la edición en una gran editorial, con una larga trayectoria y mercado reconocido en España y toda América Latina. Y aunque admito que me gustó la experiencia, vi cosas que me abrieron los ojos de manera definitiva. Entre otros libros, publicaban manuales para una de las universidades españolas con más prestigio. Manuales repletos de faltas de ortografía. Algo que ni a la universidad en cuestión le quitaba el sueño. Me consta que dicho organismo de educación superior sigue con la misma dinámica pasados los años, y, aunque ya no saca sus libros con dicha editorial, lo hace a través de su propia casa de apuestas (entiéndase sello universitario).

Algo incomprensible, para mí al menos, pues son los alumnos los que pagan por tener los materiales necesarios para el desarrollo y aprobación de las asignaturas. Y muchas veces son estudiantes de Filología los que tienen que gastarse el dinero para leer cosas de esta envergadura.

La solución es poner algo más de empeño y editar. Editar, que implica conocer el camino entero desde la creación hasta la puesta en escena y la deseada comercialización. Y contratar a los profesionales necesarios para que se lleve a cabo. Porque publicar es fácil. Publicar es como lanzar al exterior lo que sale de dentro, sin pasar por ningún filtro constructivo, porque sí, porque lo nuestro vale.

Lo difícil es editar.

Hubo también otro hecho que me hizo pensar, en la misma editorial (coma incluida). Aparte de los manuales arriba mencionados, mi labor consistió en corregir “por encima” el libro que una mujer mayor quería autopublicar para regalar a sus familiares, amigos, allegados su obra. La poesía de una mujer mayor, escrita con  mucha seguridad (la palabra que más la definía) e ímpetu. Hablé en dos ocasiones con la autora y conocí a su marido, al que cité por ser su representante y porque no entendió lo que le quería transmitir: que un libro es algo que hay que cuidar, mucho. Me dividí entre autora y empresa. La editorial quería publicar tal y como estaba, incluso si la poeta no aceptaba las correcciones. Ofrecía el servicio de autopublicación y se desatendía de todo asunto que podía ocasionar molestias. Eso sí, quería que en la ficha técnica constase su nombre. Y la mujer no quería más corrección que la de “por encima”.

¿Dónde está el límite?


No es lo mismo editar que publicar- Marieta Pancheva- autoedición


Fuera de estos dos hechos, más propios de editoriales que no se valoran o no valoran a los autores que acuden a ellas, afortunadamente queda todo el resto del abanico de publicaciones. Así, hay libros autoeditados que son una auténtica obra de arte y que luchan por encontrar su lugar en medio del océano, que se atreven a virar el timón sin miedo y sin temor a adentrarse en alta mar. Y hay libros editados por la vía tradicional que no hay por dónde cogerlos.

La pena es que pocos de nosotros escogemos lecturas que no hayan salido de un sello editorial comercializado. La pena es que pocos nos planteamos en qué consiste la creación de un libro, los pasos que hay que dar y el precio que hay que pagar.

Ahora que ha empezado el evento literario más importante del año, ahora que librerías, editores y distribuidores dejan fuera a la autoedición, por otro año consecutivo, solo nos queda preguntarnos: ¿dónde empieza y dónde acaba el negocio?

El periódico El Confidencial también se hace eco de la noticia. 
(Se puede leer en este link).

No es cuestión de enemistarse con nadie, sino de cuestionarse qué es lo que estamos haciendo nosotros como lectores, qué nos interesa leer, dónde estamos dispuestos a encontrarlo y a qué precio.

No es lo mismo editar que publicar- Marieta Pancheva



Marieta Pancheva

No hay comentarios:

Publicar un comentario