miércoles, 24 de mayo de 2017

Las pequeñas esencias


Reseña-Verónica Calvo-Marian Ruiz-poesía-poemario-poemas esencia


Título: Las pequeñas esencias
Autor: Verónica Calvo
Editorial: 2 DE LETRAS
Páginas: 128
Fecha publicación: 2014
ISBN: 978-84-9419-991-2
Temática: Poemario


No sería posible tener a Verónica y a su poesía a un tiempo y que ambas me dijesen qué hay en el trasfondo de este poemario.  

Así que cerré el libro y dejé que fuese él quien lo hiciera. Y me dijo otoño en otoños, brumas, duelos, dolor, lunas que son y no son, actos poéticos, metapoesía contenida en un girasol que se ofrenda a los pies de un ataúd.

Y erotismo.

“Hay una urgencia
desatendida en mi boca”.

Estos poemas esencia de Verónica no nacieron, dice su autora, para colgarse en la red. Cuando los descubrí y quise difundirlos, le pedí permiso. No tuvo inconveniente, pero apenas me atreví con unos cuantos para no contravenir su deseo primero. Confieso que los fui leyendo al asalto hasta quedar atrapada por su secreto y sentir que debía leerlos de corrido.

Algo distinto debían querer contarme.

Y me contaron de una muerte amiga y de inviernos preñados de paz donde todo cobra un sentido opuesto, la vida se torna aún más mentirosa que la muerte, el amor se vuelve ironía y hasta la existencia tumultuosa se transmuta en una suerte de odiosa eternidad.

Me contaron que el enamoramiento encierra en ese cofre sustantivo su falsedad. ¿Por qué el enamoramiento [en-amor-ar-miento] habría de tener otra explicación u otro significado, cuando en origen parece estar ligado a “enredar”, “amor” y “escarmiento”?

Por momentos la poesía se torna distante. Quizá es una estrategia para sobrevolar lo incierto, lo que no se sabe porque es imposible de saber. Y en otros rescata las alcantarillas, la menstruación y a los malos que se dejan someter mientras ella vuela libre. Apela a la elegancia hasta para montar dramas.

Son poemas tejidos de deseo, remembranzas, esperanzas traicionadas:

“entre mis piernas nostalgias
y un río de lágrimas entre las sábanas”.

Hay capitulación ante lo que es más fuerte que una misma:

“Cada vez que te vas
planeo la estrategia.
Busco la fuerza
y siempre me rindo”.

“Nostalgia” es más que una palabra cuando transita los versos esencia. Es una sensación física, un escalofrío, una punzada en la boca del estómago.

Poesía accesible y, sin embargo, poderosa y desmitificadora. Ojalá pudiera decir mucho más de este emotivo y emocionante vértigo que me propone, estar a la altura y que los adjetivos le hicieran justicia y no me traicionasen; peor aún, no traicionasen los textos.


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Con cada verso me he adentrado en un destilado: el que justifica el título del poemario. Verónica sabe hacer del lenguaje un instrumento privilegiado donde sencillez y cercanía están al servicio de su sentir; un sentir de soledad y amor y sondear el alma de las letras, una provocación que desafía a quien la lea a sentir con ella.

Es delicada cuando dice:

“Hoy me arrodillé
en la calle sucia
y llena de pasos.
Me bebí a sorbos
un charco.
Loca me llamaron.
Pero ellos no sabían
que era el cielo
lo que me bebía”.

Es delicada cuando se duele del amor por ausente y no lo es cuando relata sus idas y venidas y denuncia su desfachatez, que a veces pareciera un campo de minas que solo recobra la paz cuando estalla. Aunque la palabra, en cada verso, se rinde ante ella.

Poemas que son rayos y vísceras y chispas y a veces fuego que extingue y deja apenas un montón de cenizas y, bajo ellas, brasas que no terminan de consumirse…

“Y aun así quise seguir siendo mujer”.

Y morir para renacer en besos y en versos:

“Las que mueren por la tarde
y resucitan cada mañana”.

Y a pesar de todo, seguir preservándose a sí misma:

“no quieras poseer
la esencia del nómada
que me lleva a beber del viento”.

Aunque regresa una y otra vez a un otro inevitable que no es sino poesía, viento y brisa e incluso el perfecto escriba de una necesidad suya transliteraria:

“Abriste mis versos,
descifraste las metáforas
y te adentraste, seguro,
erguido y erecto
en el alma del poema.
Supiste colocar la coma adecuada,
dar ritmo a cada estrofa
y derribar los cimientos
de mi panteón de soledades.

Yo era tan vulnerable…”.


Están las vicisitudes del amor, sus avatares y, al fin, siempre la novedad de “una madrugada / estallando en sus vidas”.

“Muérdeme el verbo
y desabróchame el verso.
Desnuda tu cuerpo,
tu alma, a ti por entero.
Sacia esta sed que llevo dentro
y déjame dormir sobre el viento”.


Porque si es amor, es, como dice, “liviandad, fragilidad pura, fuerza de manantial naciente” que acoge a los amantes “juntos, sentados en el amanecer”.

Y de últimas, un anhelo, una promesa de epifanía:

“Como el viento
que en el campo
aviva los molinos.
Como la resaca
y la pleamar de la mar
arrastran sus espumas.
Así será la despedida
que me lleve libre
a iniciar mi nueva vida”.



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Un homenaje a un yo poético que sin duda se encuentra fuera del discurrir “feísta” que por momentos parece adueñarse de nuestra poesía so pretexto de actualidad.

¡Gracias, Verónica Calvo!


Marian Ruiz

7 comentarios:

  1. Sobrepasada ante esta reseña tan trabajada y elaborada.
    Muchas gracias por tu interés en "Las pequeñas esencias" y por dedicar tu tiempo en su lectura y análisis.
    Me alegra que te haya gustado este poemario y esta reseña, es todo un regalo.

    Un abrazo fuerte.

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    1. Hay que dedicárselo (el tiempo) a lo que vale la pena. Fue una sorpresa dar con esa poesía tuya y merecía celebrarla así. Te fui leyendo en asaltos primero, y luego, en una lectura continuada que fue mucho más gozosa.

      Ella sí que es un regalo. Te mando un abrazo literario.

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  2. Extraordinaria reseña. Te felicito Verónica por la forma que vas manejando tu carrera de escritora, paso a paso, con perseverancia, humildad... Así son los grandes de verdad.

    Felicito también al autor de esta página.

    Beso grande.

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    1. Verónica ha sido todo un descubrimiento para mí/nosotras. Y tus palabras son de gran valor por venir de alguien que también tiene alma de poeta.

      ¡Un abrazo, Luján, y gracias por tu visita!

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    2. Gracias a ti por apoyar la buena literatura, por darle el lugar que se merece.

      Besos para las dos.

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  3. Gran calidad poética la de Verónica.
    Felicitaciones a Vero y a ti Marian por descubriri talentos. Regresaré a leer más.
    Saludos desde Quebec.

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    1. Ceciely: juraría que te respondí, pero a veces Blogger cancela los comentarios por alguna razón que desconocemos. Gracias por tus palabras y por la coincidencia en la admiración que profesamos a Verónica. Saludos desde Madrid.

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