sábado, 4 de marzo de 2017

La soledad conectada

La soledad conectada- redes sociales- Black Mirror
Imagen: episodio Nosedive, serie Blach Mirror
Fuente: imdb.com


Han pasado muchas cosas desde la última vez que entraste en Facebook. Estas son algunas de las notificaciones de tus amigos que te has perdido”.

28 mensajes nuevos, 14 invitaciones a eventos, 3 actualizaciones de grupos, 67 notificaciones nuevas...

“… que te has perdido”.

“…notificaciones de tus amigos”.

Primer email después de cuatro días sin entrar en Facebook.

Al cabo de tres horas, otro.

Y al cabo de otras tres horas, otro.

Decidí hacer un experimento para saber hasta qué punto estoy enganchada a esta red social. En una semana me metí en dos ocasiones, unos dos minutos en total, para compartir las dos entradas semanales del blog. No fue suficiente para la inteligencia artificial social, que empezó a echarme de menos. No me costó estar una semana sin Facebook. No me costó porque tampoco uso el espacio virtual para compartir mi vida.
Fue fácil.

Lo difícil sería con otras redes sociales que acomodan nuestras vidas y nos vuelven prescindibles.

Y justo ese último domingo de desintoxicación virtual parcial echaron un capítulo nuevo del programa Salvados.

Salvados Conectados.

Me impactó la entrevista con el sociólogo y filósofo Zygmunt Bauman, fallecido hacía menos de dos meses.

Me hizo reflexionar.

Me alertó, me abrió un poquito más los ojos sobre lo evidente que tratamos de ocultar: la obsesión por el móvil, por el smartphone. La obsesión por nuestro más preciado apéndice, por nuestra conexión con los demás, por nuestra reinvención social, artificial y emocional. Desde que abrimos los ojos hasta que los cerramos. Nuestro olvidar relacionarnos de manera no virtual. Nuestra ansiedad al darnos cuenta de que nos lo hemos dejado en casa. Nuestra personificación de este objeto pequeño que cabe en nuestra mano. Nuestro mejor confidente, nuestra memoria, nuestra agenda.

Nuestra disponibilidad, nuestra inmediatez.

Nuestra falta de silencio y tiempo propio.

También me tiene enganchada. Me tienen enganchada las redes sociales, aunque me abstengo de consultar el móvil cuando estoy con otros seres humanos. Y siempre, las 24 horas, lo tengo en silencio. Es mi única victoria, pequeña y desde que tengo uso de la razón, digo, del móvil.

Me quedo con la verdad única y sencilla que nos regala Zygmunt Bauman:


La soledad conectada- redes sociales- Zygmunt Bauman

Son los nacidos digitales los que tienen que aprender a relacionarse cara a cara, somos todos nosotros los que tenemos que volver a aprender habilidades sociales, a dialogar.

Según Bauman, Twitter satisface otro anhelo humano, no solo el de contacto. Twitter satisface el anhelo de estar en la escena pública. Y esta red social no me costaría nada apartarla de mí algún tiempo. Es como los antiguos tamagotchi a los que había que alimentar y mimar para que no se murieran, decían. Una vida artificial a punto de morir. Nunca tuve uno. Twitter es igual, al menos para mí. Es estar en permanente contacto con lo virtual, con novedades, con seguidores y seguidos, dando de comer entre seis y nueve veces al día. Y como me he propuesto estar al día para, ya que tengo que alimentar, alimentar bien, nunca programo y cuando tuiteo lo hago en tiempo real. No me considero enganchada, porque no lo echo de menos, no me crea ansiedad, no me es, no le soy. Lo cuido por compromiso, por mantener vivo el camino hacia la casa literaria, llamada blog. No uso Twitter personal.

Somos seres solitarios en contacto permanente”, decía Bauman. 

Y lo que más impacto me causó esta semana (y hace poquitos meses cuando lo vi por primera vez) fue el primer capítulo de la tercera temporada de Black Mirror.

¿Adicción o hábito?

Caída en picado (Nosedive).

Desesperación por aumentar nuestra popularidad en las redes sociales.

Ensayamos sonrisas delante del espejo. Sonreímos. Porque si no, no obtenemos puntuación alta de los que se cruzan en nuestro camino, de los que conviven con nosotros, de los demás. Todo se puntúa de una a cinco estrellas. Si no nos acordamos de alguien, el móvil nos lo recuerda. Si interactuamos con alguien de puntuación baja, los demás nos puntúan con puntuación baja. Si nuestro informe de reputación no es excelente y si nuestra esfera de influencias no es por encima de cuatro coma cinco…
Los cuatro altos huelen a la legua a los de baja puntuación. Perdemos de vista lo real, lo que importa.

Todo es ensayo, actuación, discurso aprendido.

Nada de alivio, nada de quitarse los zapatos que aprietan.

Nada de sentir diferente.

Puntuar.

redes sociales- Black Mirror- La soledad conectada
Imagen: episodio Nosedive, serie Blach Mirror
Fuente: imdb.com


Sacudida.

Máscaras.

Soledad.

Tiranía de la (no)aceptación social.

Falta de libertad.

Nada de gritar.

Y todo es tan real.

Así de metáforas y tamagotchi somos. Fuera de la serie. Fuera de cualquier documental. Fuera de las redes sociales ya cada vez somos menos humanos. Muy artificiales y menos inteligentes.  


Marieta Pancheva

No hay comentarios:

Publicar un comentario