miércoles, 25 de enero de 2017

Le llaman Macanudo


Macanudo Bar Espacio Arte, eventos literarios, calle Limón, Madrid, Marian Ruiz


Él no sabe si lo es ni se tiene por extraordinario, aunque puedo decir que su autoestima goza de un perfecto estado de salud.

Te voy a contar sus gustos, a ver qué opinas, por si coincidís en algo. Verás:

Le gustan las conversaciones en voz baja, la poesía, los libros, los mimos, su calle, que teniendo en cuenta que hablamos del centro Madrid, podemos decir que es tranquila y que los vecinos, cosa extraordinaria, se conocen, y unos cuantos gracias a él.



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Le gusta todo ese arte que se agita debajo del marketing, toda la gente pequeña haciendo cosas grandes que salta y que bulle como semillas de lenteja en una olla a presión. Tanto bueno por abrirse paso. Nada que ver con ese buenrollismo bobalicón que hace caérseles la baba solo a quienes creen que con un par de besos y con citar frases hechas en positivo se curan todos los males del mundo.

La olla es él. Hierve mientras construye comunidad, mientras conecta personas por afinidad, corazones que en cuanto se ven se reconocen, reconocen sus vértices, se sonríen y vuelven a ensamblarse. Y es que como decía Oscar Wilde, la risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final.



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Podría hacer todo eso con bombo y platillos, pero apenas lo constituyen unos pocos metros cuadrados. Eso sí: se va estirando por dentro, a base de que entre unos y otros le van haciendo grande.

Y ya que entramos en confidencias, añadiré que me confesó una fobia: el ruido. Lo mata.

Las risas a las que me he referido antes nada tienen que ver, pero las risotadas y el griterío son una especie de herencia envenenada con la que cargan muchos de sus congéneres, aunque al parecer es lo que hace felices a quienes se parapetan en esos abrevaderos, ansiosos por aliviar el gaznate, ver televisión o mirar de reojo a sus vecinos; nada que objetar, por cierto, porque bastante tenemos cada uno con gestionar lo nuestro, pero es para que entiendas de qué va Macanudo.



Macanudo Bar Espacio Arte, eventos literarios, calle Limón, Madrid, Marian Ruiz


Él, chiquitito, recogido, siente que va cumpliendo con su misión cuando reúne a un pequeño grupo de gente que queda, parafraseando a García Márquez, como flotando en él, en un universo vacío donde la única realidad cotidiana y eterna es el amor. Un amor normal, sin figuraciones exaltadas, sin fragores sentimentales ni romanticismos vacuos que amenazan con salir corriendo a la primera de cambio, no vayas a creer otra cosa.

Es como esas aves raras que surcan los cielos y, cada tanto, detienen su vuelo, quizá porque han visto un campanario, por ejemplo. Y deciden bajarse a visitarlo. Y encuentran la torre ocupada. Podrían ponerse a rezongar, a quejarse de que hubo quienes llegaron antes o de que también tienen derecho; podrían abrirse hueco a codazos mientras dan besitos y reparten piropos por ver si cuela. Pero no.

En lugar de eso arman un nido minúsculo en una espadaña medio derruida, como para no molestar.



Macanudo Bar Espacio Arte, eventos literarios, calle Limón, Madrid, Marian Ruiz



Los dos que le habitan, Bea y Hernán, son también así, de voces bajas, de discos de vinilo, libros, cuadros y otras manifestaciones artísticas que se cruzan en esta pequeña caja plena de color y acogimiento. Algo tienen ellos que ver.

Porque no es una espadaña derruida. En absoluto.

Y no lo es porque cuando se pone tanto afán en algo, ese algo acaba convertido en un lugar además de decente, muy especial. Como un café con alguien inesperado o como el plumaje colorista de un día de otoño.

Por su cabeza pasan nubes de silencio y de poesía, de voluntad y respeto, de tolerancia, de gentes que se cuentan historias pequeñas como para armar una historia común y más grande, como las que van haciendo avanzar el mundo sin que el mundo se vaya dando cuenta. 

En Macanudo y detrás de él vive un modo íntimo de hacer cultura.



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Ojalá fuera para volver a un tiempo en que hablar era crear, para volver a la identidad entre la cosa y el nombre, como ya dejó dicho Octavio Paz.

A lo mejor por todo eso tiene el nombre que tiene. Como si desde ahí hubieran pretendido tender a su destino una emboscada nada sibilina.

Terminaré con una recomendación que Polonio hace a Laertes, su hijo, en Hamlet, y que tanto él como yo seguimos a rajatabla: sé fiel a ti mismo, pues de ello se sigue, como el día a la noche, que no podrás ser falso con nadie.

Entonces nos embargará siempre, a ti y a mí y a él, una euforia silenciosa y una armonía muy muy contagiosa…

Ah, claro, ¡qué despiste! Me preguntas qué te puedes encontrar más allá de estas lindezas que te cuento. Pues mira, si paseas por la calle Limón, entre los barrios de Malasaña y Argüelles de Madrid, y llegas al número 15, ahí está, y esto que sigue más abajo es lo que MACANUDO BAR ESPACIO ARTE te puede ofrecer:

Una carta sencilla y cuidada para un tentempié, una merienda o apagar hambre canina (tanto para amantes de lo contundente como para sutilidades veganas).


Macanudo Bar Espacio Arte, eventos literarios, calle Limón, Madrid, Marian Ruiz


Venta menuda de libros exquisitos: con encuadernaciones preciosas, poemarios, cuentos… 

Eventos: presentaciones de libros, recitales, manifestaciones artísticas.

Conversaciones en voz baja que conectan historias.

Macanudo Bar Espacio Arte, eventos literarios, calle Limón, Madrid, Marian Ruiz
Por supuesto, bebidas, que artístico y todo, un bar es un bar.

Música en discos de vinilo que puedes escoger de su selección.



      
     Exposiciones de fotografía.


Macanudo Bar Espacio Arte, eventos literarios, calle Limón, Madrid, Marian Ruiz


Su secreto nace de la mirada cómplice de Bea y Hernán, como te he mencionado antes, que se conocieron en Madrid porque él llegó y sintió que era la ciudad en la que quería vivir y porque a ella le encantó su pequeña historia.  

Y lo llamaron "Macanudo" porque es más que bueno, cojonudo, como decimos aquí cuando algo es de lo bueno, lo mejor, y sobre todo, cuando vemos que las historias pequeñas se van haciendo grandes y consiguen trascender sus propios márgenes para conectarse entre sí y conectarnos a todos.



Macanudo Bar Espacio Arte, eventos literarios, calle Limón, Madrid, Marian Ruiz
Hernán y Bea cuando avistaban ya su Macanudo.

Habla con ellos. Vale la pena conocerlos, que les cuentes y que te cuenten. De lo contrario, nunca sabrás que hay una nueva historia a punto de conjugarse y que esta puede que te espere a ti.


Marian Ruiz


4 comentarios:

  1. ¡¡Ten por seguro que lo voy a ir a conocer en breve!!! Muchísimas gracias por compartirlo y además por compartirlo de una forma tan bella.
    Un abrazo

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    1. No estaría mal coincidir alguna vez allí (alguna vez lo haremos). Es muy bonito lo que se cuece en el Macanudo, Ana. Y Bea, que es a la primera que verás, un encanto.

      Otro abrazo para ti.

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  2. Respuestas
    1. ¡Oh, qué bien, Virginia! Cuando vengas por aquí, ya sabes dónde podemos quedar. Un abrazo y gracias a ti.

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