sábado, 23 de septiembre de 2017

Imagen y semejanza

Imagen y semejanza - Cristal roto - Alberto Racatumba - microcreación


—¡Qué poca puntería!

La palabra, una vez más, había pasado de largo. Quedaba el eco, un agujero negro en medio del silencio.

El corazón, apenas rozado el pecho del último hombre que seguía buscándolo, permanecía mudo.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

El vuelo del arte literario


escribir bien-talento literario-talento narrativo-arte literario


Vengo con lo prometido en esta otra entrada donde me preguntaba cuándo se enciende el interruptor que ordena escribir. Voy a tratar de saldar mi cuenta y bajarme al pozo para rastrear las diferencias entre lo que llamamos escribir bien y el arte literario de verdad.

Tal y como yo lo veo, claro.

Para empezar: escribir desde las tripas no encierra forma literaria necesariamente. Recuerdo mi etapa como poeta allá por mis quince y puedo jurar que lo que salía brotaba de lo más subterráneo de mí. Poemas sentidos. Palabras dramáticas y solemnes que hoy me provocan ternura y... (Dejémoslo ahí; todo mi cariño, pequeña Marian).

sábado, 16 de septiembre de 2017

Despido laboral y literatura

Despido laboral y literatura


Ayer me despidieron. Para regalar mi puesto a una amiga de la compañera que se sentaba a mi izquierda. Quiso y pudo. Sin preámbulos. Llevaba un par de años en la empresa y yo solo doce días.

Mi primer despido laboral. Me he ido de algún trabajo cuando no me he sentido respetada, en otros he llegado a acuerdos mutuos, pero nunca me habían despedido. Y siempre hay una primera vez.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

La voz narrativa en segunda persona



Voz narradora-segunda persona-escribir-relatos-historias de visibilidad
Ilustración de Jaiminho Galistao.


La tortuga pone hasta cien huevos en cada nido, discreta y cautelosa ella. La gallina, menos de un huevo por día, pero lo cacarea. Yo, como las gallinas.

Porque a lo mejor tú ganas un concurso cada día, pero no es mi caso, así que voy a darme el lujo de seguir con la publicidad. A la revista MoonMagazine, con Txaro Cárdenas al frente, les pareció que el relato Ser de verdad reunía condiciones para ganar. Y ganó. No es un Planeta, pero ¡qué quieres que te diga! Me hizo ilusión.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Vuelcos y vueltas

Vuelcos y vueltas - microcreación

Voy a contarles un secreto: la vida es mortal. Mantenemos ese secreto en mutismo cada uno frente a sí mismo porque conviene, si no, sería volver cada instante mortal.

Clarice Lispector

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Un cadáver muy frío - Las cosas y casos de la señora Starling nº 1



Novela negra-detectivesca-Ana Bólox-Marian Ruiz


Título: Un cadáver muy frío - Las cosas y casos de la señora Starling nº 1
Autora: Ana Bólox
Editorial: Autopublicado – Versión Kindle
Género: Novela negra (detectivesca)
Páginas: 225
ASIN: B0721QYSWM


En serio: reseñar una novela de alguien que no conoces pero con quien estás en contacto te pone un poco contra las cuerdas. Te pone contra las cuerda leer algo suyo incluso, que te mueres de ganas... y de miedo. ¿Y si no te gusta?

En estos momentos que escribo juego con ventaja. Quiero decir que respiro aliviada. Un cadáver muy frío, título del primer caso y primeras cosas que involucran a la señora Starling, tiene chicha. Es lo primero que leo de Ana Bólox, que tiene ya dos novelas publicadas con unos detectives a los que terminará haciendo famosos. Y si no, al tiempo.

Curiosidad, sonrisas, apuros, horror, guiños, ansiedad, apuros, sonrisas, guiño final: todo eso he sentido a lo largo del trayecto. Ana Bólox sabe de lo que habla y de lo que escribe. Y lo hace muy bien por suerte para mí y para vosotros, que os la recomiendo sin reservas. Escribo, pues, consolada y agradecida.

Los ojos verdes de la portada son los de Anne Starling, ojos que prometen dar juego a Arthur Crawford, el policía, aunque no será de un modo fácil o previsible. Que haya un estuche de maquillaje o una pitillera con espejo ‒no sé si es lo uno o lo otro‒, y unas uñas pintadas de rojo ya nos dice algo; no qué edad tiene la señora en 1978 una mujer casada era una señora, pero sí que es joven. Y enredadora, añadiría Crawford.

Hace frío en Newark, Nueva Jersey. Es Navidad. Anne Starling, profesora  en la facultad de Astrofísica de la Universidad de Columbia, plantea retos tan creativos a sus alumnos que la adoran; aun así, la vida rutinaria la aburre, incluidas las clases y su propio marido, un diplomático inglés al que, a pesar de todo, ama.

No hay que preocuparse demasiado porque tiene un antídoto contra ese aburrimiento: los crímenes; y un radar para detectarlos, involucrarse en ellos y liar la manta a un Crawford recto y cumplidor con lo que dictan las normas; no en vano trabaja para la Justicia.

«¿Existen los manuales de persecución?».


Anne Starling acostumbra a hacer de funambulista y a traspasar líneas rojas. Es su principal activo-atractivo.

La historia comienza cuando una anciana de apariencia vulnerable le cuenta que una boa ha secuestrado a su vecino. Tal cual. La mujer está consternada y parece obvio que tiene un acceso de fantasía senil (demencia lo llaman) pero, boas aparte, ofrece un discurso muy convincente, además de que no está dispuesta a que la ignoren.

Un arranque entre ingenuo, inocente y gracioso se convierte en una serie de líneas intersectadas y sorpresivas, allanamientos de moradas, maquetas de embarcaciones, hombres malos, e insolencias y complicidades entre Anne Starling y Arthur Crawford. El detective siente pesar y complacencia a un tiempo porque las cosas se presentan de esta manera. De su pesar tiene culpa la metomentodo de ojos verdes. Y de su complacencia, también.

Ana Bólox ejerce de experta maestra de ceremonias al ir administrando sutilmente la atracción que ambos se profesan y va salpicando la acción principal con promesas de creciente tensión sexual.

Este diálogo da cuenta del tipo de comunicación que mantienen:


«—Venga, cuénteme la historia. (Este es Arthur Crawford).
‒Hace un par de noches hice un listado de las cosas que teníamos…
 ‒Yo también, y ni por asomo llegué a esa conclusión.
‒Porque usted es un policía y yo, un espíritu redimido.
‒¿Redimido de qué?
‒De la tiranía de juicio que les enseñan en la Academia. Aprendí de mi madre.
‒Creí que el poli era su padre.
‒Por eso aprendí de ella».


Al final, para complacer la lectura, llega la resolución del enmarañado caso.

Lo bueno y lo malo de este libro es que se lee en un par de tardes. Hay ritmo, tensión y humor. Confieso que desde que dejé de ser incondicional de Agatha Christie, allá por mis veinte (mantengo toda la colección), poco he leído de novela policíaca como tal, así que cuento lo que me ha provocado. Y me ha provocado contento. La sensación de reencontrar a una vieja conocida.


Novela negra-detectivesca-Ana Bólox-Marian Ruiz
Así, y dos filas más hacia dentro. Una debilidad vieja.

Ana Bólox escribe bien y es astuta: sabe cómo acabar cada capítulo para que tengas que abalanzarte al siguiente sin opción. Me ha vendido este primer caso de la señora Starling como vendería la propia Anne una aspiradora AX7 al primero que se le pusiera por delante.

«Anne se quedó quieta, con la taza en las manos, estudiándola como si se tratara de un biólogo que intenta descifrar ante el microscopio el secreto de una enfermedad mortal».


Las metáforas y comparaciones son jugosas, así como los juegos dialécticos entre Anne y Crawford, afortunados y efectistas, sin extravagancias, con fondo elegante. El estilo es cuidado, solvente; los detalles, calculados y dosificados para que cumplan su objetivo, incluso los metamensajes, que añaden realismo. El capítulo 10 arranca así, por ejemplo:

«La campanilla tintineó cuando Anne empujó la puerta. Muy típico, pensó: como si estuviéramos abriendo capítulo en una novela policíaca».


Y en el capítulo 15:

«Esto no es una novela de detectives. Es la vida real y las coincidencias raramente se dan».


He echado de menos saber más de Crawford. Debe ser que Bólox se reserva para futuras entregas. Al sufrido policía la chica le gusta y lo exaspera a partes iguales.

«Si era necesario, la esposaría».


A ella, sí, a ella, esposaría a la testaruda Anne.

«‒¡Maldita sea! Es usted testaruda como una mula.
‒Conozco mis atractivos, pero no es momento para hablar de ellos. ¿Vamos?».


(Dice «pero es momento para hablar de ellos», aunque es obvio que se trata de un error tipográfico).

Podría seguir e incurrir en destripes sentimentales y no; ahora bien, ya te digo que esos ojos verdes van a poner a Crawford en más de un aprieto. Vaticino.

Ana Bólox y yo no nos conocemos personalmente, pero estamos en ello.Tengo que decirle que la última vez que me paseé por el Upper West Side de Manhattan, visité una tienda de antigüedades y me pareció ver por allí, detrás de un jarrón chino, unos ojos…

¿Y si Anne Starling, la propia Ana Bólox y yo estábamos coincidiendo y fue entonces cuando comenzaba todo y ella misma se aplicaba a tomar notas para la novela? Aunque pudo ser un sueño premonitorio. O una realidad anticipada. Qué, si no. Porque en el Upper West Side tampoco hay tantas tiendas de antigüedades con señoras de ojos verdes curioseando en su interior...

Se lo tengo que preguntar.

Leed Un cadáver muy frío y entenderéis cómo es posible armar una historia con multitud de detalles a partir de una confesión… descabellada.

Lo tenéis aquí, en Amazon. Y a Ana Bólox, en este blog, donde se dedica a asesin..., digo, a contar sin reservas todo lo que hay que saber sobre novela policíaca


Marian Ruiz

sábado, 2 de septiembre de 2017

Series, distopía, ella

Series, distopía, ella - niebla

Me gusta la distopía de la pequeña pantalla.

Me gustan las series distópicas y las apocalípticas, aquellas que llevan al extremo al ser humano y tensan sus límites para dejarlo tambaleante en la cuerda floja entre aquí y ninguna parte. Black Mirror, Westworld, Stranger Things, The Handmaid´s Tale, Lost... Me gusta la literatura distópica, apocalíptica, aquella que cuestiona el futuro del ser humano, por el ser humano y a pesar de él, y si existe un creador, dónde se esconde y dónde nos coloca. Me gustan las preguntas abiertas, los porqués de la vida y de la muerte.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Por qué y cuándo dejas de ser solo lector



buen lector-escribir-escribir bien-vocación-Marian Ruiz


Quién te mandará a ti meterte en líos es una de las preguntas favoritas de mi madre, y en qué preciso instante cruzas tal o cual umbral, una de mis fijaciones.

«La literatura te pellizca bajo la piel» dejó dicho Cortázar y lo recupera Néstor Belda. Y recupera que «la vocación es un tirón en la sangre», definición de don Américo Cali, maestro y referente suyo. 

Hasta ahí, estamos de acuerdo.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Todas son buenas chicas






Título: Todas son buenas chicas
Autor: Néstor Belda
Editorial: Autopublicado – Versión Kindle
Género: Narrativa
Páginas: 110
ASIN: B00T8QIKI6


Admiro a Néstor Belda por sus artículos y ahora, además, por este libro que acabo de leer. Confieso que he curioseado opiniones, pero pocas. Es fácil contaminarse de palabras ajenas y, al menos a mí, se me pegan como chicle.

Voy a ello.

Son diez historias que relatan la hondura de lo cotidiano: la precariedad, la salvaguarda de la dignidad, la amargura o las injusticias. Está descrito en acciones menudas, en fragmentos de vidas; vidas que a veces perdonan a las chicas buenas y, a veces, no tanto.

sábado, 19 de agosto de 2017

Decía Joyce Mansour: "Olvídame Dios y que yo me acuerde".

Decía Mansour: "Olvídame Dios y que yo me acuerde"

Y el dolor no tiene prisa en marcharse.

Estos días en los que nos planteamos el porqué de las religiones y los porqués de tanto sufrimiento. Días llenos de adjetivos y de atemporalidad. De sacudida y de gritos. De abismos. De laberintos sin hilos que nos guíen hacia alguna posible salida. Hacia aquel que a veces nos habla y a quien nadie escucha más allá de los propios albedríos. Nunca libres.

miércoles, 16 de agosto de 2017

Lecturas y otras cosas de agosto


Aurelio Arteta-Emilio Lledó-Salvador Pániker-lecturas meditativas-Marian Ruiz



Lo prometido

Agosto es un mes corto que parece largo cuando pienso en él. Me hago propósito de muchas horas de lectura, de caminatas, de veladas con amigos, tiempos de dolce far niente que dicen los italianos y que suena hasta más relajante y todo.

Mediado el mes, caigo en la cuenta del tiempo pasado entre lecturas prescindibles, de los encuentros con amigos reloj en mano ‒como si a cada momento hubiéramos de decir algo importante porque se va, se va‒ y de las negociaciones severas con el resto de planes. Me entra el canguelo de que todo acabe recluido en el rincón de lo fantástico, vuelto contra la pared, contando las hojitas del papel pintado.

Así que me pongo firmes y abro el cajón de lo propuesto. He leído Todas son buenas chicas, de Néstor Belda, primera promesa para empezar el mes. Tendrá su oportuna reseña, que vale la pena pararse y tomarle el pulso.

He leído también Calle mayor, de Virginia Gil Rodríguez, un cuento esperanzado para decir que vale la pena creer en todo aquello que amplía posibilidades. Ángeles y magia para mirar más allá de una realidad mocha. Añadiré que cosecha éxitos en Amazon, a pesar de algunos errores en la edición (de esos que me mortifican solo a mí).


Néstor Belda-Virginia Gil Rodríguez- Marta Sanz- Marian Ruiz


A Clavícula, de Marta Sanz, apenas he podido hincarle el diente. Lo poco me ha llevado de vuelta a los sinsabores del cuerpo y… están demasiado presentes los de mi madre como para no interferir. Tendrá otro momento. Marta Sanz sabe poner nombre a los múltiples pliegues y recovecos de lo meramente corporal y a lo específico del sexo, y yo necesito separarme del cuerpo doliente de mi santa y tomar este mío como único referente. En el cuerpo de mi madre todo retrocede y se sostiene en un equilibrio artificial. En el mío, los retrocesos están para ser escuchados, brújulas de mi biología que me invitan a leer como en un palimpsesto: lo heredado y asumido sin más, como creencias cristalizadas cual verdades que, rebelde como soy, pretendo cuestionar.

Clavícula, en septiembre. Espero que me encuentre lo bastante alejada.



Lo bueno

Entre tanto, agosto rueda y se despliega en pequeños actos, instantes robados a las obligaciones: una mano que se detiene unos instantes de más en mi brazo, un abrazo ‒¡qué abrazos algunos!‒, una conversación inesperada en mitad de una calle desierta, los juegos y caricias con mis gatas. No es sensiblería, sino complicidad, contacto.

Están las miradas. Una que termina con una sonrisa agradecida, con un poco más de cercanía.




Y el paisaje. Vivo con más intensidad cuando me adentro en el verde, en los caminos de tierra, en el olor de la pinocha, en la onda invisible que se desata cuando piso las hojas que arman el manto vegetal; incluso en agosto, que para algo es el norte.


Lecturas meditativas-Marian Ruiz


Me gusta contarlo. Me gusta contar todo esto. Pocas veces discrimino a quién. Quizá el otro no lo sienta igual, pero qué me importa. Nada me cuesta tomar la iniciativa y contar y abrazar y tender pequeños puentes. Por qué no llamarlo «contacto espiritual». Creo que es el modo de fortalecer redes horizontales, tan fundamentales. Sin ellas es difícil alcanzar la serenidad.  



Lo pendiente

Aspiro al silencio. Y son silentes las lecturas con reflexiones sobre el arte de envejecer, que es una cosa que a cualquier joven le espanta y que a mí, que empiezo a manejarme con menos prejuicios, me atrae. Ese momento en que “el Nilo que llega a El Cairo”, como lo describió Schopenhauer en sus meditaciones sobre esta experiencia.


Salvador Pániker-lecturas meditativas-Marian Ruiz


Aspiro a los Cuadernos de la vejez, de Aurelio Arteta, para darle la frescura y la naturalidad que tiene el curso de esta corriente que llamamos vida, y al Sosiego, el arte de envejecer, de Wilhelm Schmid. Leeré también a Adiós a casi todo, la última entrega de los diarios de Salvador Pániker que me ha dejado una amiga. Está su intimidad y su pensamiento filosófico del que extraigo este párrafo:

«Soy un hombre de setenta y nueve años con mucha artrosis de cadera; un hombre que apenas sale de noche, y las pocas veces que lo hace tiene que recogerse pronto. ¿Triste? Pues qué quieren que les diga, todo depende del contexto mental en el que uno se inscriba, y uno escoge sus contextos mentales igual que escoge el traje que se va a poner».

Lecturas todas ellas que constituyen una suerte de remedios espirituales para mí. Es difícil que uno de estos me decepcione.

Lecturas meditativas-Marian Ruiz

No tengo todavía Lo que no está escrito en mis libros, de Viktor L. Frankl, uno de mis autores de cabecera y cuya vida y obra no puede dejar indiferente a nadie. 

Tampoco tengo aún Imágenes y palabras, de Emilio Lledó, que lo miro como miraba en un anteayer metafórico los juguetes de los escaparates. Suena a filosofía que baja del Olimpo, quién sabe si para restituir a la palabra la magia primordial, como decía Borges.


Y cada vez menos pendiente

Confiar en que lo mejor siempre viene de camino y que descubriré el modo de hacerme la encontradiza con ello. Igual que vendrán otros agostos en los que me resarciré de lo que en este no pudo ser.


Marian Ruiz

sábado, 12 de agosto de 2017

Metatítulo

Metatítulo - Frontera Esdrújula - metacreación - microcreación - relatos


Los títulos de los libros, la portada, el autor. Es en lo primero en lo que nos fijamos. O lo primero que buscamos con los ojos, si sabemos a priori de la existencia de una obra determinada. En soporte de papel, claro está. Y por supuesto si somos videntes. En el caso de la edición digital, ya no buscamos tanto la portada como el autor o el título.

¿Y qué pasa con los relatos? Las plataformas digitales ofrecen la posibilidad de publicar (que no siempre editar) obras de tamaño menor, algo poco frecuente de ser encontrado en las librerías físicas. En cambio, los libros de poesía, por muy cortos que sean, siempre se prefieren en papel, pues la poesía tiene un futuro diferente. La poesía la solemos buscar por autor y en estanterías o en sitios donde se recita.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Un caos sensible



Metáfora urbana-prosa poética-Xabier Iriondo-Marian Ruiz
Claustro de la Colegiata de Roncesvalles.
Fotografía de Xabier Iriondo.

Agua.

Un arco delicado y condescendiente, una proeza inesperada, relieves cristalinos, armónicos y desiguales. 

Otro arco al fondo, sobria y potente estructura a la que parece hacerle guiños. 

Pero ¿quién juega a emular a quién? ¿Es el arco poderoso que quisiera ser grácil y transparente o es este que anhela la firmeza y reciedumbre de aquel?

Puede que el respingo sea un acto de contentura espontánea o que una mano juguetona lo indujera a brincar. El brinco del otro no fue fruto de la espontaneidad. Eso lo sabemos. 

Agua en movimiento capturada por voluntad estética. Mi mirada atrapada en ella. Agua consentidora que, de suyo, solo toma las formas de los recipientes que la contienen.
Menos hoy, agua saltarina y fugaz.

Fugaz el tiempo en que éramos niños y transparentes y el mundo, una sana invención. Tiempo en el que hacíamos piruetas y guiños. Andando los años, lo fuimos volviendo todo cada vez más real y menos sugerente.

Y yo me fui haciendo más inestable, como el agua, salvo en la imagen que alguna instantánea ocasional capta de mí. Inestable y curiosa yo, que la miro desplegada en su anécdota y me extraño.

Deduzco la fuente y el tiempo quieto.

Y el silencio, que me asalta con repique de gotas arracimadas.

También tenía otra edad y todos los errores aún por cometer; sin embargo, de nada sirve que lo cuente. Cada quien ha de cometer los suyos. No sé si hay un tiempo en que ya no sea posible cometerlos más.

Un agua sin prejuicios, despierta, como también soy cada vez más y como tampoco lo puedo contar. La niña que llevo conmigo ya me creía mayor cuando teníamos quince y hoy, que estamos a pocos pasos de los sesenta (tengo a la edad como un mito más, una invención de quienes se angustian por envejecer), a la niña, decía, no puedo convencerla de que albergo sueños y afectos más locos que entonces. Y menos prejuicios, que sigo sin renunciar a la belleza, a la justicia y a la verdad.

Agua que salta y que en un suspiro se apaga. Todo sucede en un soplo. Esto y aquello.
Agua que no quiere ser tierra, sino solo entregarse y fertilizarla. Tampoco yo quiero dejar de ser esta carne y estos huesos por más promesas de redención futura que haya. Ha de existir un estado intermedio en que el ego brinque con gracia, vuelva fértil el conocimiento y lo mude en sabiduría.

Si me obligaran a tomar una decisión, todavía elegiría mañana para irme. Aún no estoy lista.

Pero, ¿qué digo? No es el caso del agua de la fuente hecha arco ni es el caso de mi vida, que también es un frame, un instante congelado; un holograma, dicen. 

Ni de mí depende irme o quedarme. Nada de qué preocuparse.

Solo necesito ceder a mi pretensión de saber de la vida más de lo que el pez sabe del agua o de las fuentes. Ceder y esperar que una mano ajena me saque de esta agua que llamo realidad, o yo misma, en una forma que me debe ser propia aunque la desconozca.

Einstein aseguraba que nada es irreparable, que todo se transforma. Me anida la ligera sospecha de que el pez y yo padecemos una ridícula ignorancia. La serenidad y la gracia se pueden hallar renunciando a lo que nos ha parecido importante hasta llegar aquí.

Mientras, la única todopoderosa sigue siendo el agua.



Marian Ruiz

sábado, 5 de agosto de 2017

Un cadáver exquisito x2

Un cadáver exquisito x2 - Marieta Pancheva - blog

Porque son nuestras voces que, entrelazadas, forman un todo. Un todo que transcurre a su ritmo y tiene su propio guion, aunque nosotras no seamos conscientes. Y aquí están 37 primeras frases de las 101 entradas que escribimos en estos primeros doce meses de blog, sin retoques, sin más pretensiones, testimonio de que las palabras siempre están allí, fuera de nosotras, independientes, y solo tenemos que mantener los oídos bien abiertos, porque siempre nos susurran. Es un privilegio saber escucharlas y compartirlas con alguien que está tan loca como tú, o yo. O tú y yo, que somos nosotras.

Es nuestro cadáver exquisito a cuatro manos, semana tras semana. Un juego de palabras. Un ejemplo de que todo está escrito, pero no todo está dicho de todas las maneras posibles. Y todo esto en 567 palabras.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Un año


aniversario literario-palabras literarias-síndrome de Dunning-Kruger-Marian Ruiz-Marieta Pancheva


Un año ya.

Un año de blog y de vida que ha pasado fuera y de sub-vida que ha pasado dentro. Una sub-vida que nos influye y que no sabemos dónde nos coloca, entre lo que vemos fuera y lo que nos afecta donde nadie puede mirar. 

Y justo para celebrar esta primera onomástica, te encuentras con el síndrome de Dunning-Kruger.

A lo mejor no es casual.

sábado, 29 de julio de 2017

Los libros de los que no saben leer

Los libros de los  que no saben leer - microcreación -Marieta Pancheva

Al principio fue solamente la curiosidad lo que me llevó de una frase a la siguiente. A menudo pasaban varios días sin que cogiera otro fragmento mutilado, tal vez hasta una semana, y sin embargo siempre volvía, durante diez minutos, tal vez veinte, para examinar las escenas, los nombres, las pequeñas conexiones que empezaban a formarse, las tenues continuidades que se desarrollaban en aquellos resquicios de tiempo libre.
Jamás leía más de una hora seguida. […]
Y luego una noche miré el reloj y descubrí que habían pasado 7 horas”.

Así transcurren las horas de Mark Z. Danielewski.

miércoles, 26 de julio de 2017

Por qué los booktubers (II)


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 Imagen de Book & Pop Culture Blog

Nadie te dijo que gracias a los booktubers conocerías al gran humanista que es Benito Taibo. Tampoco que renovarías tu mirada sobre los cuentos (gracias, Javier Ruescas). Ni que te encontrarías a Gioconda Belli, que para eso tus booktubers del otro lado de la orilla; o que rescatarías algunos autores que tenías ya olvidados (gracias, Abril G. KareraMayra PatoLilí de Blend). 

Confiésalo: son mayores que muchos de los mayores que despellejas como quien no quiere la cosa en tu entrada anterior. Saben hablar y tienen argumentos: Escuchad si no a MartitaraEsme, May, Aitziber, Mike, Vicho, cosa que no siempre pasa con aquellos. Eso te desarma.

sábado, 22 de julio de 2017

miércoles, 19 de julio de 2017

Por qué los booktubers (I)


BookTube-booktubers-Marian Ruiz-literatura-leer


Esto es una aventura y tú que escribes, una exploradora. Una exploradora que no habla desde cátedra alguna que no sea esta a la que te tienes colocada tú misma.

Qué tienen los booktubers, te preguntan, por si lo tuyo fuera algún tipo de extraña fijación pre-senil.

Pues mira, ya lo has dicho: eres exploradora. Y filántropa, añado, que yo lo sé, aunque no te guste todo de todo el mundo. Hay cosas de los mayores que sí y cosas de los menores que también. Lo tuyo es explorar a los unos y a los otros, la conciencia y el espíritu del mundo. Cómo es, cómo son, sobre todo los que vienen, que a los que van de salida los tienes más vistos. Una especie de Dora en versión radiográfica.

sábado, 15 de julio de 2017

Las lecturas no recomendadas del verano

Las lecturas no recomendadas del verano


Hay cuatro tipos de lecturas: recomendadas, pendientes, obligatorias, comprometidas y de verano.

Bueno, son cinco.

Las recomendadas son aquellas cuyos títulos anota nuestra mano guiada por la voz de alguien que nos importa, en el sentido que sea. Todos los blogs que seguimos, todos los programas de radio que escuchamos, hasta la televisión, en el caso de que la veamos, nos hablan de libros para el verano.

miércoles, 12 de julio de 2017

Alguien tiene que morir o por dónde empezar a escribir (II)


Empezar a escribir-historia intersectada-géneros literarios híbridos-Marian Ruiz


Y tú, persona bienaventurada que leíste mi entrada anterior, creías que te iba a dar claves para escribir cuando, en lugar de eso, te largué la historia de una chica que quiere y no sabe por dónde agarrar el bicho.

Tú creías..., pero cuándo te habré dicho yo una verdad absoluta, si no la tengo para mí. Debió confundirte el título.

sábado, 8 de julio de 2017

Emigrantes

Emigrantes - Marieta Pancheva - leer entre líneas


Planta sin hojas, sin tiesto.

Sin hogar.

Tierra con sed.

Libros que sirven de último sustento para aquello que ya fue y ya no echamos de menos.

Mudanza: metáfora de un tiempo en el que hemos sido.

miércoles, 5 de julio de 2017

Alguien tiene que morir o por dónde empezar a escribir (I)




Podrías ser tú.

Has construido un personaje de manera concienzuda, con sus peculiaridades, virtudes y defectos, alguien a quien por fuerza conoces muy bien. Un personaje redondo, inspirado en otro alguien a quien has puesto o quitado lo que te convenía. Y aquí viene lo primero gordo: te has animado a contar. Lo que sea. Quizá tiene que ver con el tipo que has creado. O quizá se trata de hablar de un tema en el que quieres poner a trabajar a ese personaje, que intente solventar algo que a ti te interesa y se acabe viendo en apuros.

sábado, 1 de julio de 2017

Arquitectura de julio

Arquitectura de julio - Marieta Pancheva - microcreación


Julio es el mes en el que más altas vemos las nubes. Las que llevan la lluvia y las que preceden el ocaso.

Julio, nubes: palabras.

Palabras que no nos necesitan porque saben que somos temporales. Palabras que hemos inventado en nuestro afán de creernos con tiempo.

miércoles, 28 de junio de 2017

Eso que pomposamente llaman estilo literario


Estilo literario--Gabriella Literaria-Isaac Belmar-Escribir bien-Marian Ruiz


Desde esta frontera nuestra, seguimos muchos blogs de escritores y para escritores. Los hay muy buenos, cuyo secreto no es otro que un recorrido largo y un trabajo enfocado. No les haré publicidad. No me necesitan para tan prosaico menester, que se bastan solos. Si acaso, otro día en que tampoco me necesiten.

En cambio hay otros blogs que no, que no son buenos.