sábado, 3 de diciembre de 2016

Y punto

La vida es una sucesión de puntos: unos cuantos punto y coma, un puñado de punto y seguido, varios punto y aparte, un par de dos puntos, muchos puntos suspensivos y un número indefinido de puntos finales

Y la única diferencia entre unos y otros es la duración de la pausa. El tiempo que pasa entre un punto y otro. La recta del tiempo, sin más.

La peculiaridad de todo punto radica en la necesidad de lo previo, de lo dicho, de lo vivido. Es símbolo de simbiosis y solo se vuelve posible en relación con otros elementos. No existen los puntos huérfanos.


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Ejemplos son las dos únicas letras que llevan punto y que van seguidas: la i y la j. Ejemplos son los puntos que vuelven las palabras abreviaturas. O los puntos en relieve de la escritura Braille, donde cada uno tiene su lugar exacto dentro de una secuencia determinada.

O los puntos para tejer prendas de invierno. O los de sutura que juntan trozos de carne abierta.

O el eminente punto G, que necesita de algo más que de su propio ser para realizarse.

Y los puntos de encuentro, o de partida, o los puntos sin retorno.

Y los puntos cardinales, sin los cuales no existirían los mapas. O los puntos del carnet, sin los cuales seguirían existiendo los vehículos. O los puntos negros de la red de carreteras. O el punto de equilibrio que sostiene la rentabilidad de dichas carreteras.

O el punto muerto. ¡Oh, el punto muerto!, ese momento en el que no se llega a ninguna parte.

También el enigmático punto ciego del ojo, donde desaparece lo que no desaparece.

Entre otros.


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Su apariencia de signo ortográfico decidido y tajante engaña. Es un símbolo codependiente, vulnerable y asustadizo. Jamás sobrevive solo. 
A veces opta por la compañía de sus semejantes y forma pareja de puntos (:) o tríos (). Otras, se junta con la coma (;), que tiene aun más miedo a la soledad, y de cuya unión surgen retahílas de muchos antes y después que se vuelven quebraderos de cabeza para la mayoría de los humanos: ¿cuándo se pone punto y coma y por qué, con lo fácil que es separar la inmensidad de la frase en oraciones más cortas?

Y aun así el punto es el que sobrevivirá a todos los demás signos. Es el que seguirá acechando la continuidad de lo narrado.

Y las estrellas seguirán siendo puntos en el cielo; al igual que los humanos, puntos sobre el horizonte. Todo a lo lejos se vuelve punto. Y punto.

En el punto de mira siempre estará la cuestión de si somos capaces de poner el punto final a aquello que ya no nos continúa.

Aunque para ello deberíamos tener más cuidado con la ortografía de la vida. 


Marieta Pancheva

3 comentarios:

  1. O los puntos y aparte, que piensan ser apartes y se convierten en punto y final. Por llegar, previamente a un punto sin retorno. Ese tipo de punto, también requiere de puntos de sutura invisibles (que son los que más duelen).

    Un saludo.

    p.d: un saludo especial a marian de lara y el seo (ups, de lucía y el seo ;) )

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    1. Gracias, Lucía. Y qué bien dicho. Me gustan los aparte, pues albergan la posibilidad de algo nuevo. Un saludo y bienvenida.

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  2. Saludos para ti, Lucía y el seo, que también tienes tu puntito, y si no lo dijéramos aquí quedaríamos fatal. Siempre pensé que el título de la peli tenía alguna x por algún lado; menos mal que vienes a sacarme de dudas...;) ).

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