lunes, 14 de noviembre de 2016

Tonada de luna llena


Tonada de luna llena, Simón Díaz, Caetano Veloso


Me devano los sesos con textos que me resultan oscuros. Es probable que no se parezca remotamente a lo que su autor quiso expresar, pero no importa. Creo que cualquier autor busca emocionarnos, provocarnos, que nos guste su obra. O es lo que me gustaría a mí si estuviera en su lugar. Cuando un creador quiere que su texto sea unívoco, utiliza un lenguaje realista, sin figuras literarias o muy medidas. La poesía y ciertas canciones son otra cosa.

La Luna de este 14 de noviembre nos ha generado ciertos cortocircuitos y locuras en el decir, hijas como somos de sus cobijos y sus destierros. Quién sabe. Tal vez quedemos expatriadas hasta que otra luna igual, allá por noviembre de 2034, regrese para rescatarnos de los excesos de la razón.


¿Te suena la Tonada de luna llena de Simón Díaz, que canta como nadie Caetano Veloso

Aquí te la dejo. 

Va en azul lo que a mí me provoca, sin pretensiones, a vuela tecla. 


Yo vide una garza mora
dándole combate a un rio,
así es como se enamora
tu corazón con el mío.

Amor furtivo
a orillas de un goce
 insensato, fugaz,
 prohibido.
Amor nuestro.

  Luna, luna, luna llena
menguante.

Amor en noche clara con sombras
azules que se yerguen
y condenan.  Dudas que me asaltan
 y me martillean.

Anda muchacho a la casa
 y me traes la carabina
pa matá este gavilán
que no me deja gallina.

Con la luz clara del día
mis sueños van colgando 
de tu anilla.
Tu voz hurta mi silencio
y reclama su señorío.

La luna me está mirando
yo no sé lo que me dé,
yo tengo la ropa limpia
ayer tarde la lavé.

Maldita luna que me mira
por caer en su trampa,
que fue un instante
el que me recliné
 en tu almohada.

Luna, luna, luna llena
menguante.
Promesas de luna llena.
Dos amantes avivan rescoldos
de un fuego libre.
Dos que no
somos nosotros.

Dos que asoman tras los velos
de otro eclipse.


Cualquier reclamación, por favor, dirígete a la Superluna. Hoy atiende desde una ventanilla más grande y reluciente. Se tomará contigo un sorbo de ardiente licor, ganarás en lucidez (la del corazón insobornable) y te volverá, si cabe, más feliz. Es nuestra heroína de hoy. 


Marian Ruiz


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