sábado, 5 de noviembre de 2016

La escarcha



Marieta Pancheva, reloj de cuco, despedida, padres
Foto: Marieta Pancheva

Cuando cae la noche el aire se condensa y la piel se vuelve escarcha.
El temblor garabatea sus nombres.
La vista adivina los pasos que el corazón advierte entre sombras.
Las fotos esculpen mares en calma y abismos de sal y de espuma
y la hija es feliz cuando el padre abraza o la madre tiende la mano.

Pero hay un espejo que oculta todas las grietas por dentro y refleja
las medicinas antes veneradas que duermen inútiles y dolorosas
y los relojes doloridos sin agujas que la madre inmortaliza supersticiosa y creyente.
El reloj de cuco, sin embargo y sin cuerda, niega la vida cuando esta frena al padre.
Y el día de mañana: un año sin ella, tres años sin él y sin calma.

Y en esta casa sin hogar la hija de vuelta y de noche se pregunta.
En qué recipiente se guardan las risas.
En qué contenedor se recicla el miedo.
Dónde se envasa la convulsión de la despedida.
En cuántas cajas caben treinta y ocho años.

Y cuándo se derrite la escarcha y si después de la mudanza el corazón palpita.


Marieta Pancheva

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