sábado, 15 de octubre de 2016

Benito Taibo: leer es resistir



Sábado, 8 octubre de 2016

Presentación del libro Persona normal, de Benito Taibo

en La Casa del Libro de Madrid


Persona normal, Benito Taibo, presentación, La Casa del Libro, booktubers
Benito Taibo.
Imagen: lausas.files.wordpress. com


Los cincuenta asientos son, a todas luces, insuficientes. Más del doble de los  asistentes estamos de pie. Persona normal, la novela conmovedora y tierna que dicen que es, ha tardado cinco años en llegar a España. Vienen ella y su autor de la mano de Javier Ruescas.

Junto a mí, una joven que me ha preguntado si voy a la presentación. Lleva consigo su flamante ejemplar y está nerviosa: ha visto a Esme, Uka, Mike, Josu, a los que adora y sigue con devoción. En el escenario, alguien de La Casa del Libro hace una breve introducción y Javier Ruescas toma el testigo. Benito Taibo tiene el aspecto afable de quien parece llevar aquí toda la vida. Se le ve cómodo. Puesto a presentarse como hace la gente de bien, arranca:

Soy Ana Frank, soy una niña de trece años que vive en Ámsterdam, junto con otras siete personas, estamos escondidos en el ático y por esa rendija puedo ver a los nazis que si se enteran de que estamos aquí, nos matarán a todos; por eso escribo este diario, para que el mundo sepa de la barbarie […].

Mi verdadero nombre es Aureliano Buendía, y cada vez que cierro los ojos ante el pelotón de fusilamiento, recuerdo la tarde en que mi padre me llevó a conocer el hielo […].

Mi verdadero nombre es Wendy, y Peter Pan me trajo con engaños a Nunca Jamás. En Nunca Jamás hay piratas, apaches, haditas que ponen un polvo sobre ti y puedes volar, me dijo […].


Persona normal, Benito Taibo, presentación, La Casa del Libro, booktubers


Mi nombre es Nadie. Soy uno de los trescientos soldados espartanos que luchan bajo el mando del rey Leónidas de Esparta y estamos aquí, en el Desfiladero de Las Termópilas, esperando a —según Heródoto, padre de la historia— más de dos millones de feroces persas y estamos aquí para defender un sueño, para defender la democracia, para defender a nuestro pueblo […]”.


Persona normal, Benito Taibo, presentación, La Casa del Libro, booktubers
Foto testimonial de un momento de la presentación.
Marian Ruiz


Y continúa así: mi verdadero nombre es… muchos otros personajes cuya descripción en ningún caso coincide con Benito Taibo. “Solo soy un lector”, dice. “Solo somos los libros que hemos leído y somos, por el contrario, la ausencia que los libros han dejado en nuestras vidas, frase terrible de Tomás Eloy Martínez, uno de mis santos laicos, escritor argentino y autor de Santa Evita, maravilloso personaje”. Y “somos animales de lenguaje, criaturas que sueñan”.

“Soy —dice al fin— Benito Taibo, cincuenta y seis años por fuera y diecisiete por dentro. Veo este pequeño abismo —señala el borde del escenario— y el de diecisiete salta. El de cincuenta y seis y mi mujer dicen ni se te ocurra, güey, te vas a romper el hocico. ¿Y qué creen que hago? No salto porque no tengo la carta de la Seguridad Social española, pero si no puedes saltar aquí afuera, saltas aquí adentro” y se toca la cabeza.

El público ríe.

Persona normal, Benito Taibo, presentación, La Casa del Libro, booktubers
Portada de Persona normal.
Fuente: La Casa del Libro

Me encanta, dice la niña que está junto a mí. Normal. Si les gusta a los booktubers, tenía que ser bueno.

 “Leo para entender el mundo. Leer es una manera de resistir”. “Para cambiar el mundo cada día. Sin lograrlo, pero con resultados, como apuntaba Bertolt Brecht. No aspiro a hacer la larga macha de Gandhi, solo a empezar por el cajón de mis zapatos”.

Javier Ruescas pregunta a este mexicano universal por la nueva generación de jóvenes lectores del mundo BookTube, que parecen estar logrando lo que ninguna editorial antes. Responde que ni es nuevo ni nada de lo que haya que sorprenderse, que viene siendo así desde que Gutenberg hizo el esfuerzo democratizador de acercar el libro a todo el mundo, que recomendar se hacía ya con el Vesalio, con Alicia…  Así comenzó el boca a boca: "¿No leíste La pasión turca? ¿No leíste Historia de dos ciudades, de Dickens?". Y el otro que es alguien parecido a ti piensa que si sois amigos y a él le gustó, te tiene que gustar igual.  La única diferencia es que Internet lo ha amplificado".

Y refiriéndose más concretamente a los booktubers: “Lo que más me gusta de ellos es que hacen sus recomendaciones sin estructuras complejas, sin doctas palabras, transmitiendo su natural emoción”. Harry Potter, sin ir más lejos, ha logrado que millones de jóvenes no se hayan perdido para la lectura, añade.


Persona normal, Benito Taibo, presentación, La Casa del Libro, booktubers


Y prosigue: las bibliotecas, en los años 60, eran consideradas lugares donde lo condenaban a uno para cumplir su castigo. Nadie te explicaba que allí estaba rodeado del universo.

Y cuenta:

“Antes de terminar la Secundaria, el niño que yo era entonces había leído El Cantar del Mío Cid, la Ilíada y la Odisea, y otros textos de los que no entendió nada, aunque le sirvieron para pasar exámenes. Tenía doce años y estaba a punto de odiar los libros cuando una hepatitis benefactora vino a salvarlo de leer Guerra y paz de Tolstoi. 860 páginas. Dos meses de cama por la hepatitis”. El caso es que se aburría como una ostra y al tercer día de su convalecencia apareció otro libro junto a su cama. “¡Chin! Ya quieren que me ponga a hacer un reporte; seguro la directora habló con mi mamá... Pero no. El que puso ahí el libro, sin premeditación, alevosía ni ventaja, fue mi papá. Muy inteligentemente. Lo deslizó junto a mi cama y yo desperté en ese instante, como en una suerte de milagro laico. Me enamoré. Fue el día que me volví lector, un lector que un día se atrevió a dar un pequeño salto al vacío y empezó a escribir”.

El libro en cuestión era El sabueso de los Baskerville, de Sir Arthur Conan Doyle, una de las grandes aventuras de Sherlock Holmes. Sirvió para desarmar esa especie de mantra de que el libro sirve para aprender. “Entonces tú te alejas prudentemente del libro… Nadie te dijo nunca el libro sirve para saber cómo late tu corazón”.

¿Y qué se necesita para ser escritor? “Tener unas nalgas resistentes. Escribir todos los días. Es como poner ladrillos. Poner ladrillos cada día para construir el edificio, porque de otro modo se cae. Y contárselo a quien más confianza le tengas, para que se atreva a decirte que no vale sin temores ni complacencias. Y antes de todo, leer”.


Persona normal, Benito Taibo, presentación, La Casa del Libro, booktubers


Que los jóvenes lean lo que les dé la gana, dice. Son los maestros quienes han de hacer lecturas transversales. Son ellos quienes están obligados a empatizar, a conectar con sus alumnos.

Se llevaría un solo libro a una isla desierta y es Cómo construir una balsa en tres sencillos pasos o  Mil recetas con coco. El resto de libros los tiene metidos en su cabeza y, a diferencia de otros, recuerda cada uno de los que ha leído.

Pero no quiere estar en una isla desierta sino junto al amor de su vida y junto a esa biblioteca en la que guarda sus tesoros.

Y escribir, ¿para qué?, pregunta Javier. “Escribo, como dijo Lorca e imitándolo, para que me quieran”.

La joven que está a mi lado promete retomar su blog que duerme el sueño de los justos desde hace un año. Está conmovida. Ella también quiere resistir. Y que la quieran.


Marian Ruiz

No hay comentarios:

Publicar un comentario