sábado, 24 de septiembre de 2016

El almacén del pan... y de los libros



Libros, lecturas solidarias, tertulias literarias,Barrio de Las Letras, Madrid
Foto: Xabier Iriondo


Mi nombre original es El almacén y desde hace seis años soy El almacén del panaunque como no solo de pan... A ver: no es por presumir, pero si te acercas y me echas un vistazo, verás que doy de sí más de lo que podrías pensar a simple vista. 

Voy a contarte una historia que te asombrará, porque da cuenta de cómo este barrio y yo somos inseparables y de cómo él mismo crea un compromiso que acaba confundiéndose con lo que algunas personas llaman destino.

Pregunta a Carmen, mi dueña, y te dirá que yo ya venía llamándome así: El almacén. Añadirá, si la encuentras desocupada, que no quiso interferir en mi historia colocándome un nombre distinto porque uno es lo que es a pesar de ella —de su historia— o gracias a ella. Tampoco dijo nada cuando nos presentaron, que hubiera estado feo. Porque tanto ella como yo somos más bien de no molestar. Así fue que nos entendimos desde un principio. 


Libros, lecturas solidarias, tertulias literarias, Barrio de las Letras, Madrid
No me digas que este rincón... no es apetecible.
Foto: Xabier Iriondo


Esa etapa en que otros decidieron mi identidad me ha debido ser fácilmente prescindible porque no la recuerdo —tengo, como mucho, una sensación difusa de humedad y oscuridad— y es que con el paso del tiempo la retentiva va afinándose y selecciona los pasajes menos molestos, porque total, para qué. No escribes tus páginas con lo que te ha tocado, sino con lo que vas haciendo de aquello que te tocó. Y a lo que me tocó le añadí pan... y libros. 

Verás cómo.


Libros, lecturas solidarias, tertulias literarias, Barrio de las Letras, Madrid


Para empezar, me tocó Carmen y yo la toqué a ella y en la suma nos hemos ido viniendo a más. Uno y otra. Fue ella quien captó mi deseo y me añadió, de entrada, olores y sabores de esos que perduran en el ADN y que reconoces sin esfuerzo en cuanto entras por mis puertas. 

Nadie se resiste al aroma del pan, que fue por lo que me añadió el apellido, ni al de su prima hermana, la repostería.

¿Y lo apetecibles que lucen esas flamantes piezas comestibles en mis escaparates...?


Libros, lecturas solidarias, tertulias literarias, Barrio de las Letras, Madrid
Algunos de mis escaparates.
Foto: Xabier Iriondo


Desde que la vi a Carmen— supe también que tenía una debilidad. Cuando la longitud de la onda vibratoria es similar, resulta fácil darse cuenta de ese tipo de cosas; es incluso inevitable, diría yo. Me estoy refiriendo a su pasión por las segundas oportunidades: los muebles, las vajillas, las luces, los aderezos; todo lo que llevo puesto tiene ese valor añadido. Con cada cosa que ves ha pasado como con nosotros: nos ha encontrado, o mejor dicho, la ha encontrado primero a ella, luego ella me la ha presentado a mí y… ¡flechazo! Me pintó de rojo en algunas zonas para distraer mis azoramientos, porque me enamoro casi de cualquiera que entra: cosas, personas...


Se debe a que mi sensibilidad ha aumentado. Y es que no hay como que la vida te regale una oportunidad extra.


Libros, lecturas solidarias, tertulias literarias, Barrio de las Letras, Madrid
Crossings books o libros que se cruzan.
Foto: Xabier Iriondo


Y es que todavía no te he contado lo mejor. No te he contado que estoy en el Barrio de Las Letras, en la calle Moratín 39 para ser más preciso, y que estar en este barrio imprime carácter: tarde o temprano hay que asumir cierta condición intelectual. Es increíble cómo nos busca el destino para que cumplamos. El caso fue que los libros pusieron una zancadilla y cierta buena mujer tuvo el pálpito de que los ejemplares de la biblioteca familiar debían tener una vida extra. Adivina a quién se los cedió.

Eso sí; con un compromiso: fluir, cruzarse. 

Y aquí los tienes: fluyendo, cruzándose, yéndose unos y llegando otros, que fue como quedó establecido el acuerdo: te llevas uno y me dejas otro. 

¿Ves cómo cuelgan volanderos ahí arriba? Pura metáfora del fluir.



Libros, lecturas solidarias, tertulias literias, Barrio de las Letras, Madrid
Ahí estamos, columpiándonos sobre el dintel.
Foto: Xabier Iriondo


Lo mejor de todo es que mi vida interior se ha visto enriquecida de forma exponencial: presentaciones de libros, talleres con niños, lecturas solidarias, tertulias literarias… Así que he acabado nutriendo en dos sentidos, perdón, quiero decir que hemos acabado nutriendo en dos sentidos a quienes nos visitan. Y ganado en hermosura, intuición, cultura... ¿Se puede pedir más? 


Libros, lecturas solidarias, tertulias literias, Barrio de las Letras, Madrid
Una mano avispada ha añadido mi segundo apellido.
Foto: Xabier Iriondo


Por todo eso, incluso cuando ha llegado alguna autoridad a consultar mis credenciales, ha debido pensar que usurpar un nombre que es correcto no se hace sino corriendo severos riesgos de quebrantar un destino así, glorioso. 

Como el mío.


Libros, lecturas solidarias, tertulias literarias, Barrio de las Letras, Madrid
Aquí te espero, en Moratín 39, Madrid. Estoy lleno de historias...
Foto: Xabier Iriondo


Marian Ruiz


2 comentarios:

  1. Un placer colaborar con vosotras.
    Os auguro todos los éxitos del mundo.
    Besos "apretaus".

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    1. El placer es nuestro. No sé qué haríamos sin tu ayuda... ¡Directas al abismo! Besotes.

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